El gorro chino hace dos cosas a la vez que parecen contradictorias: deja salir el humo y no deja entrar el agua. El sombrero va montado sobre la boca del tubo con una separación libre alrededor, así la lluvia escurre por fuera mientras los gases siguen saliendo sin estrangularse.
Es la pieza más castigada de todo el ducto. Está a la intemperie todo el año y por dentro le pasan gases calientes, así que el galvanizado pintado que se usa en el resto de la chimenea aquí se oxida primero. Y cuando lo hace, el óxido escurre y mancha la cubierta o la fachada, que es donde el problema deja de ser del ducto y pasa a ser de la fachada del local.
Por eso este se fabrica completo en acero inoxidable, en acabado natural, sin pintura que se pueda ampollar con el calor.
Se hace al diámetro exacto de su chimenea. Un gorro estándar que no calza obliga a improvisar adaptadores, y por ahí es por donde vuelve a entrar el agua. Para cotizarlo basta con el diámetro exterior del tubo; si no lo tiene a la mano, una foto de la boca de la chimenea con una cinta métrica al lado nos sirve igual.
Siguiente paso
¿Lo quiere en otra medida?
Todo el catálogo se fabrica bajo pedido, así que ajustar medidas o acabados no es un extra: es el proceso normal.


