Un panel calado cierra y deja pasar a la vez. Cuánto de cada cosa depende de la densidad del patrón, y esa decisión se toma antes de cortar: un calado muy abierto no da privacidad, y uno muy cerrado convierte la celosía en un muro y apaga el espacio que iba a proteger.
Antes de definir medidas conviene saber esto: la lámina viene en 240 × 120 cm, y un panel cuyo lado sea una división exacta de ese formato —120, 80, 60, 48, 40, 30— aprovecha la lámina completa y no deja retal. Una medida arbitraria obliga a pagar el sobrante. Si el diseño lo permite, ajustar el vano a una división exacta baja el costo sin cambiar nada del resultado. Para superficies mayores a 240 cm se resuelve uniendo módulos, lo que además facilita el transporte y el montaje.
Se cortan en nuestro láser de fibra. La diferencia con el plasma no es de velocidad sino de detalle: el láser sostiene trazos finos y esquinas cerradas sin rebaba y sin deformar la lámina por calor, que es lo que en un patrón denso se nota a un metro. El patrón queda como archivo, así que se repite exactamente en otro vano, se espeja o se escala sin volver a dibujarlo.
Siguiente paso
¿Lo quieres en otra medida?
Todo el catálogo se fabrica bajo pedido, así que ajustar medidas o acabados no es un extra: es el proceso normal.

















