Es una plantilla, no un adhesivo ni una señal. Se apoya sobre el piso, se pinta con soplete o rodillo a través del calado y se levanta: la marca queda pintada directamente sobre el concreto o el asfalto, que es lo que aguanta el tráfico de vehículos y el lavado. Cuando la demarcación se borre, se vuelve a usar la misma plantilla.
Ahí está la diferencia con la plantilla de cartón o de vinilo: esta es una lámina de acero calibre 18. Se limpia con thinner y vuelve al depósito. Para una planta o un parqueadero que repinta su demarcación cada año, se compra una vez.
El detalle que decide si una plantilla sirve son los puentes. Las letras cerradas —la O, la D, la P— y los contornos de los pictogramas necesitan pequeñas uniones al resto de la lámina para que la parte interior no se desprenda al cortar. Esos puentes se dibujan antes del corte y se ubican donde no rompan la lectura de la marca pintada.
Se corta cualquier pictograma o texto: punto de encuentro, accesibilidad, extintor, ruta de evacuación, flechas direccionales, numeración. Si usted trae el archivo digitalizado, el corte sale directo y no hay costo de diseño. Si hay que dibujarlo, ese trabajo se cotiza aparte.
El acabado va en crudo a propósito. Es una herramienta y la pintura la va a cubrir de todos modos.
Siguiente paso
¿Lo quieres en otra medida?
Todo el catálogo se fabrica bajo pedido, así que ajustar medidas o acabados no es un extra: es el proceso normal.

