Una letra corporativa en metal se puede hacer de cuatro maneras, y cada una se ve distinta desde la calle. Calada en una placa, la letra es el hueco y el muro de atrás le da el color. Suelta, cada letra se corta a contorno y se monta sola sobre la fachada. Con volumen, la cara se une a un canto doblado —la cantonera— y la letra gana cuerpo y sombra. Y cuando el aviso tiene que ser robusto, se corta en lámina gruesa como letra sólida.
Se trabaja desde calibre 20 hasta 3 mm, y por encima de eso cuando el diseño pide letra sólida. Más delgada, la letra es liviana y fácil de montar; más gruesa, el canto se marca y la pieza gana rigidez.
En acero inoxidable se entrega natural, satinado o tipo espejo, y no necesita pintura. En acero al carbono se pinta: electrostática lisa o texturizada, esmalte, o terminado envejecido.
La pieza sale del taller lista para instalar, con espaciadores, soportes o la estructura que pida el muro. Si prefiere que la instalemos nosotros, se agenda la visita y se cotiza por separado.
Si tiene el logo en archivo vectorial, se corta directo. Si solo lo tiene como imagen, lo dibujamos y ese trabajo se cotiza aparte.
Siguiente paso
¿Lo quiere en otra medida?
Todo el catálogo se fabrica bajo pedido, así que ajustar medidas o acabados no es un extra: es el proceso normal.





















